COMENTARIO FINAL
Si se encuentra el bosón de Higgs, este sería un “resonante” de vida corta y no explicaría por qué la masa y la energía del universo se conservan a lo largo de toda su existencia, tal cual lo plantea y acepta la Física a través de toda su historia y sus principales científicos mediante el principio de la conservación de la masa y la energía.
Los resultados de las experiencias realizadas con el LHC, sean cuales sean; es decir, comprueben o no comprueben la existencia del bosón de Higgs, validen o descarten las hipótesis de trabajo; en ningún caso podrán establecer alguna relación con la existencia o no de DIOS, porque toda la experiencia está enfocada al instante posterior del origen del universo según la teoría del Big Bang; y no a su momento primordial, al instante anterior a aquel momento en que el tiempo mismo comenzó a existir; en definitiva a la causa del origen y esencia del universo...
Las experiencias con el LHC pueden llegar a explicar cómo fueron los procesos de la evolución en la formación del universo a partir de una millonésima de millonésima de segundo de su existencia en adelante, pero es incapaz de explicar qué ocurrió antes de ese instante, como tampoco lo hace la misma teoría del Big Bang.
Definitivamente, no existe en la experiencia que desarrollará el LHC relación alguna con la comprobación de la existencia o no de DIOS, como mucha gente erróneamente piensa a partir del desafortunado nombre “Máquina de DIOS” con que vaya a saber quién bautizó al equipamiento de la experiencia.
La gran duda que intranquiliza es la siguiente: ¿Qué ocurrirá, si las cosas no fueron en el Big Bang como los científicos postulan?... ¿Cuál será el resultado del experimento si al hacer colisionar una gran cantidad de partículas atómicas y subatómicas a energías jamás producidas y los procesos que se producen no son los imaginados?... ¿Podrán controlar los procesos que se produzcan y que no esperaban que se produjeran?... Es inquietante...
Lo cierto es que salvo el nombre mediático de “la máquina de Dios”, la experiencia no tiene nada que ver con Dios, es sólo otra magnífica obra del hombre cuyos posibles resultados todavía son inciertos.


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